Los comentarios están desactivados para este post

¡CELEBRACIÓN!

Alaba, alma mía, al Señor;

Alabe todo mi ser a su santo nombre.

Alaba, alma mía, al Señor,

y no olvides ninguno de sus beneficios.

(Salmo 103 :1-2)

   Creo que la gratitud es reflejo de un corazón lleno de buenos recuerdos. Obvio que no todo en la vida es bueno, pero acordarse de las buenas cosas y olvidar aquellas que nos han hecho daño es una señal de madurez y libertad.

   Olvidarse de lo bueno y recordar lo malos es una trampa en la cual no podemos caer. Eso nos hará aún más daño y nos impulsará al mal humor y al rencor. Pero eso es incluso, una manera equivocada de ver la vida, pues con la fe en Dios, con el corazón lleno de esperanza y con la capacidad de amar, podemos salir de cualquier situación difícil.

   Hoy debemos vivir las palabras del Rey David: “no olvides ninguno de sus beneficios”. Dios ha estado presente en nuestras vidas y en la historia de esta amada iglesia. Así mismo, en los momentos más difíciles era el Padre quien nos guardaba. Ciertamente, podemos recordar los días complicados, pero hay que traer a la memoria que el Señor nos trajo hasta aquí y por eso somos “más que vencedores”.

   ¿Cuántas bendiciones Él ha derramado sobre nosotros a lo largo de estos 67 años? ¿Cuántos logros extraordinarios? ¿Cuántas manifestaciones de su provisión? ¿Cuántos veces nos libró del mal? ¿Cuántas personas fueron salvas en estos 67 años? ¿Cuántas familias transformadas por el poder del Espíritu Santo? ¿Cuántos destinos cambiados porque el Señor nos ha usado? ¿Cuántas respuestas a nuestras oraciones? ¿Cuántas enfermedades sanadas? ¿Cuántos misioneros sostenidos? ¿Cuántas iglesias plantadas? La lista puede continuar sin parar, pues es evidente el amor del Señor para con nosotros.

   ¡Hoy es un día de gratitud por todo lo que ha hecho el Señor! El milagro de la gratitud es que al recordar lo que hizo Dios nos llena de confianza y seguridad, con la certeza de que aún lo seguirá haciendo, pues Él no cambia. Por siempre es bondadoso y fiel. ¡Alaba, alma mía al Señor!

¡Felicidades IEBS y muchísimos años más de bendiciones para no olvidar!

Su pastor y amigo, Rawlinson Rangel.

Los comentarios están cerrados.