Ayer
No existe ninguna persona a quien se pueda considerar la fundadora del movimiento bautista. Las iglesias bautistas surgieron mediante el estudio de la Santa Biblia.

En el siglo XVI nacieron las primeras iglesias “anabaptistas” como un movimiento paralelo a la Reforma que estaba teniendo lugar en la Europa Central, pero fueron cruelmente perseguidas por las iglesias oficiales, teniendo que huir a otros países o esconderse. Un grupo de estas personas organizaron una iglesia en Ámsterdam que tenía como requisito para la membresía la profesión de fe voluntaria, seguida del bautismo. Poco a poco y a través del movimiento misionero, su doctrina fue llegando a otros lugares como Inglaterra, América, el lejano oriente y España.

Es interesante resaltar que en algunos países como Rusia, donde el movimiento bautista empezó en 1867, éste surgió de un modo espontáneo cuando distintos grupos de personas llegaron a las mismas conclusiones doctrinales por medio del estudio del Nuevo Testamento.

Hoy
Estos cristianos Evangélicos Bautistas que usted, tal vez descubre hoy, somos un pueblo de creyentes que se reúnen en iglesias esparcidas por casi todo el mundo, contando con casi 30 millones de miembros. Seguimos las enseñanzas de Jesús como las recibimos de los apóstoles, practicamos el Bautismo para creyentes tal como lo vivió la iglesia cristiana primitiva y en obediencia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, amamos la paz y enseñamos a los hombres que la salvación está en el único Señor y Salvador, JESUCRISTO. Asimismo, reconocemos que la paz sólo imperará en este mundo si los hombres aceptan el señorío de Aquél que viene a establecer su Reino: CRISTO.

Nuestra autoridad como iglesias cristianas radica en el hecho de que nuestras doctrinas hoy, mantienen el mismo Credo que las iglesias del Nuevo Testamento practicaron y proclamaron. Siglos de historia avalan la realidad de nuestro notorio arraigo.

No descendemos de ningún reformador protestante, pero nos identificamos con ellos en aquellas doctrinas que nos son comunes como la “SOLA PALABRA DE DIOS” (la Santa Biblia como única fuente de revelación), la “SOLA FE PARA SALVACIÓN (sin méritos propios)” y “SÓLO CRISTO” (como único camino de salvación). Reconocemos a aquéllos hombres como instrumentos de Dios, que sin duda iluminados por el Espíritu Santo, lograron dar vida y luz a una buena parte del cristianismo nominal y materialista de sus tiempos.

De la misma manera, los bautistas intentan ser hoy en día una luz en el mundo por medio de sus vidas como individuos, su adoración a Dios, y sus obras sociales y misioneras, ocupándose fielmente de la evangelización al predicar el mensaje de Cristo por todo el mundo.